Desde hace dos años en la escuela de Casas, nº 265 desarrollo un taller donde les enseño a los niños a tocar el siku, con la forma de ejecución sikuri, propia de los indígenas. Estoy muy contenta con los resultados y los quiero compartir con ustedes. Algunos detalles no me quedaron como quería, pero luego de algunas clases más, pienso que lo voy a poder editar más correctamente.
Esta experiencia se realiza en la escuela Nº 265 “Almafuerte” de Casas prov. de Santa Fe. Esta escuela pertenece a una comunidad muy pequeña (600 habitantes), con serias dificultades económicas, sociales y culturales.
La escuela cumple un rol fundamental en esta sociedad ya que es la única oferta educativa, cultural, artística y deportiva que el pueblo tiene. Los talleres son altamente apreciados por alumnos y padres y la comunidad se presenta en pleno si los alumnos realizan un show o un festival, aún aquellos que no tienen hijos en la escuela en ese momento.
Para adquirir los instrumentos se realizaron ventas para recaudar fondos y se compraron a un alumno de la universidad de Música de Rosario. El luthier vino en persona y pasamos una mañana tocando y compartiendo esto de hacer, tocar, difundir y apreciar los instrumentos propios del altiplano. Esto explica, de alguna manera, porque los alumnos asumen esta experiencia con alegría y no la ven como “impuesta”. Los resultados más notorios son el alto porcentaje de alumnos que logran dominar la técnica de ejecución del instrumento en forma sikuri y los muchos de ellos que ya lograron juntar las partes y tocar solos la melodía completa.
Asisten al taller 63 alumnos desde 4to grado hasta 7mo.
En este taller el objetivo principal que me planteo como docente es la ejecución instrumental, no así la lecto-escritura musical. Que los alumnos puedan “tocar” un instrumento produciendo una melodía identificable, cantable, no solo un conjunto de sonidos atonales como se logra con los cotidiáfonos. El alumno siente que tiene un instrumento “de verdad” y que suena a “canción”. Esto produce en ellos un gran compromiso con el aprendizaje, porque, además, el sistema de tocar en sikuri (o sea, medio instrumento cada uno), hace absolutamente necesaria la participación de todas las partes.
No tomo un sistema o método particular o rígido, sino que combino varias opciones a la hora de abordar la cuestión de la enseñanza y el aprendizaje. Lo primero que presento es la forma del instrumento y propongo, por medio de señas en el dibujo del mismo una canción simple:
Ej: Tengo una muñeca:
arca: mi mi-do. Do-do-do do-la-fa-la-do
ira: re-re-re- re-si-sol-si-re re re-Se presenta en dos colores y en dos espacios diferentes y se acompaña con el dibujo del instrumento. A medida que el docente va señalando el tubo, los chicos van tocando y van percibiendo la melodía. Esta “presentación” entusiasma porque inmediatamente pueden escucharse tocando.
si
sol
mi
do
la
Fa##
re
la
fa
re
si
sol
mi
Arca
Ira
Para el tratamiento de la cuestión rítmica no presento la escritura tradicional, sino que trabajo con células rítmicas que luego utilizo en la canción a enseñar. Estas células se trabajan en escalas ascendentes y descendentes. Por ej.
Se sugiere un sonido largo (valor de redonda)
Los alumnos comienzan a tocarlos en escala dándole a ese sonido dicha duración.
Si la sol fa mi re do si la sol
Arca ira arca ira arca ira arca ira arca ira
Se sigue trabajando este tipo de ejercicios. Con dos sonidos más cortos (dos negras) y otros grupos sin dificultad. Para arribar luego a la célula o las células requeridas para la canción.
Por ejemplo: Vamos pastorcillos…. Se requiere trabajar una negra y dos corcheas (vamos pas…. Vamos a…..que en Belén…etc)
_.. _.. _.. _.. _.. _.. _.. _.. _.. _..
si la sol fa mi re do si la sol
para pasar luego a la próxima célula.
Cuando presento la partitura (solo el nombre de las notas ubicada por parte del instrumento como se muestra en el primer ejemplo) se agregan algunas indicaciones rítmicas particularmente sobresalientes (sonidos muy largos, o células reincidentes) de forma analógica sobre el nombre de la nota y el alumno trabaja lo demás por imitación del ejemplo. Recién cuando la canción está segura y los alumnos se sienten cómodos y no necesitan marcación en el dibujo, se estipula el tempo por medio de una caja o bombo ejecutada por uno de los niños o la docente y se trabajan otros tipos de elementos, por ej. rallentando, cambios de velocidad u otros motivos que embellezcan la canción.
En esta experiencia se puede vislumbrar una construcción metodológica que permite a los alumnos ejecutar el instrumento. Por supuesto, se realizan otro tipo de actividades que tienen que ver con temas como la melodía, el estilo que necesita imprimirse en cada canción, el origen del instrumento y todo lo que tiene que ver con su relación histórica y geográfica. Solo relato este aspecto porque es el que nos interesa.
Como docente debo reconocer que este taller que desarrollo desde hace dos años tiene una amplia aceptación entre los alumnos. Los sujetos con serios problemas de aprendizaje (diagnosticados por doctores) han podido acceder a la ejecución del instrumento, y por consiguiente sentir la plenitud de “poder” hacer como los demás. Docentes de otras áreas me han comentado que éstos han mejorado su actitud frente a la dificultad de aprendizaje, permitiendo un mejor desempeño en la escuela.
viernes, 24 de abril de 2009
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Gracias por el articulo, quisiera formar un grupo de sikuris pero no tengo un metodo. Podria proporcionarme con un ejemplo (dibujo) de este metodo de escritura?
ResponderEliminargracias
mariluzh@gmail.com